A dos cuadras de la plaza principal de Morelia, se encuentra el conjunto arquitectónico del Conservatorio y Templo de Las Rosas, aquí se han escrito algunas de las páginas más significativas en la historia de la ciudad.
Es en este lugar que se fundó en 1594 el Colegio de Monjas Dominicas, después Colegio de Niñas de Santa Rosa María, de 1743 a 1870, para dar paso al Hospicio de hombres y mujeres, un Cuartel Militar y la Casa del Agrarista, hasta 1950 cuando se convirtió en el Conservatorio de Las Rosas.
Las fachadas del Conservatorio y el templo adjunto presentan un perfil de formas varias, con dos portadas de acceso, en la parte superior los arcos que datan de los primeros años del siglo XIX.
En estas paredes ahora convertidas en Escuela de Música, se pueden encontrar la antigua portería del Convento, los locutorios, donde las mojas podían conversar con parientes y amigos a través de una reja, el claustro, los corredores delimitados por arcos de cantera con pilares toscanos.
Piezas clave que remiten al siglo XVII cuando fue construido el claustro para las monjas dominicas, gracias al obispo fray Marcos Ramírez de Prado, a quien se debe también el inicio de la Catedral.
Alrededor del Claustro se ubicaban dieciocho piezas, que hoy ocupa el área administrativa y dirección del Conservatorio.
Uno de los espacios más bellos lo conforma la fuente hexagonal ubicada al centro del patio, con su brocal de cantera labrada con tableros y guardamalletas, elementos típicos vallisoletanos.
En otro patio se conserva un lavadero múltiple con sus respectivas piletas y canales de distribución, junto a la que se construyó un ala de dos niveles destinada a cubículos de prácticas musicales, el antiguo comedor se ha con vertido en sala de Orquesta.
La Sala Niños Cantores, ubicada en lo que fue el patio intermedio, es actualmente la mejor sala de conciertos de la ciudad, recientemente equipada para ofrecer ciclos permanentes de música.
La iglesia se construyó para el colegio, dedicándose a Santa Rosa de Lima, fue concluida en 1752, su fachada luce una portada doble esculpida en estilo barroco con pilastras, medallones, relieves vegetales e imágenes de santos.
Es aquí donde reposan los restos de los músicos ligados al Conservatorio, los maestros Miguel Bernal Jiménez, Romano Picutti, Ignacio Mier Arriaga, Gerhart Muench y el canónigo José María Villaseñor.